Introducción
El desarrollo y mantenimiento de una industria ganadera lucrativa se basa en una
eficiente reproducción. Los problemas de etiología infecciosa o no infecciosa
que interrumpen la preñez resultan en grandes pérdidas económicas por lo que, es
fundamental la identificación de las causas que ocasionan las fallas
reproductivas que permitan un efectivo control. Sin embargo, a pesar del actual
desarrollo de las ciencias veterinarias dichos problemas persisten constituyendo
un serio factor limitante del desarrollo ganadero. Esta presentación comprende
una revisión de los agentes infecciosos asociados a las fallas reproductivas con
énfasis en lo que ocurren en el país, así como, algunos criterios sobre su
diagnóstico y control.
Etiopatogenia del aborto bovino
El aborto es definido como la pérdida del producto de la concepción a partir del
periodo fetal (aprox. 42 días) hasta antes de los 260 días en caso del bovino.
La pérdida antes de los 42 días post concepción es denominado pérdida
embrionaria. Mayormente las fallas ocurren en la etapa embrionaria ya que es el
periodo más crítico del desarrollo fetal. En general el feto es más resistente a
los agentes teratógenos pero, es también susceptible a los agentes infecciosos
sobre todo en el primer y segundo tercio de su desarrollo.
Los agentes infecciosos pueden afectar al embrión o feto en cualquier etapa de
su desarrollo ocasionando la muerte (con o sin expulsión), malformaciones
congénitas, nacidos muertos, nacimiento de crías débiles o nacimiento de crías
persistentemente infectadas. A medida que desarrolla el sistema inmune (>120-125
días en bovinos, 60 –85 días en ovinos y caprinos, 50-70 días en porcinos) (McGowan
y Kirkland, 1995) el feto es capaz de responder a la infección mediante procesos
inflamatorios y activando el sistema inmune humoral y celular.
En el cuadro 1 se expresan las principales causas del aborto bovino. En el
cuadro se observarse que la mayoría de las causas son de tipo no infeccioso
siendo su identificación más difícil porque muchas veces la causa no es
detectable en la muestra colectada (causas tóxicas o genéticas), no se cuenta
con la herramienta diagnóstica o con la muestra adecuada. En el Perú falta mucho
por conocer los factores no infecciosos e infecciosos que intervienen en las
pérdidas embrionarias y fetales. Sin embargo, estudios recientes indican que
algunos agentes infecciosos como la diarrea viral bovina y la Neospora caninum
son los agentes de mayor relevancia en la presentación del abortos en el ganado
lechero del valle de Lima y posiblemente en otras áreas como Arequipa y
Cajamarca. En general los agentes infecciosos involucrados directa o
indirectamente con el aborto bovino son de tipo bacteriano, viral, parasitario y
micótico.
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Cuadro 1. Causas de las fallas reproductivas de en el bovino y otros
rumiantes.
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BRUCELOSIS.
La brucelosis es una enfermedad infecciosa de gran impacto económico que afecta
a los animales y al hombre, es producida por bacterias de género Brucella que
comprende varias especies como: B. abortus, B. melitensis, B. suis, B. canis, B.
ovis que afectan al bovino, caprino, porcino, caninos y ovinos respectivamente
aunque las tres primeras no son especie específicas. El bovino se infecta con la
Brucella por vía digestiva al lamer materiales contaminados como los fetos
abortados, placenta etc., o por alimentos, leche, agua contaminados con la
bacteria. La bacteria invade el organismo y son fagocitadas por los macrófagos y
distribuida a los órganos linfoides donde pueden persistir. Si la vaca está
preñada la bacteria invade la placenta produciendo una severa placentitis e
invasión fetal ocasionando el aborto mayormente después del quinto mes de la
gestación. Una consecuencia del aborto es la retención de la placenta con la
subsiguiente metritis e infertilidad (Bercovich, 1998).
LEPTOSPIROSIS
La leptospirosis es una zoonosis económicamente importante por ser causa de
abortos, terneros nacidos muertos y pérdida en la producción de leche. La
enfermedad es de distribución mundial y es causada por la bacteria Leptospira.
Actualmente la Leptospira ha sido reclasificada en 7 especies de Leptospiras
patógenas con aproximadamente 200 serovares en base a la diferencia de sus
antígenos de superficie. Los signos clínicos dependen del serovar involucrado y
de la susceptibilidad del animal. En la leptospirosis se describen dos tipos de
hospedadores: los que mantienen a la bacteria en el medio ambiente que son los
reservorios y que a menudo son especies silvestres en donde la infección es de
tipo subclínica y los hospedadores incidentales en los cuales la bacteria causa
infección que varía desde subclínica hasta aguda, en ambos tipos la bacteria
puede ocasionar el aborto, nacidos muertos o nacimientos de terneros débiles.
Varios sevares de Leptospira pueden infectar al bovino aunque el serovar Hardjo
y Pomona son ampliamente descritos como los serovares más endémicos (Bolín,
1998). La prevalencia de uno u otro serovar de la Leptospira pude variar según
la zona geográfica, la especie animal presente y la situación socioeconómica.
DIARREA VIRAL BOVINA.
El virus de la diarrea viral bovina (VDVB) es uno de los patógenos ampliamente
difundidos en la población bovina del mundo constituyendo uno de las causas más
importantes de las fallas reproductivas. La infección de un bovino
inmunocompetente con el VDVB en el 70 a 90% de los casos resulta en una
infección subclínica con una ligera fiebre y leucopenia seguido por el
desarrollo de anticuerpos neutralizantes y recuperación del animal. Algunas
veces los animales infectados pueden manifestar ligera depresión fiebre y
leucopenia con descarga oculo-nasal y ocasionalmente presentar erociones en la
cavidad bucal; en estos casos se dice que la infección es aguda y ocurre en
animales seronegativos e inmunocompetentes entre 6 a 2 años. El efecto del virus
sobre el producto de la concepción depende del biotipo del virus infectante y
del período de la gestación de la vaca pudiendo ocurrir lo siguiente: muerte y
reabsorción embrionaria si la infección ocurre desde la concepción hasta los 42
días, la infección entre los 50 a 100 días puede producir muerte y aborto con
expulsión o momificación. La infección del feto entre los 100 a 150 puede
ocasionar malformaciones congénitas (ya que en esta etapa esta finalizando la
organogénesis del sistema nervioso), nacimiento de terneros débiles, terneros
persistentemente infectados y terneros normales (Baker, 1995; Houe, 1999).
Un aspecto importante desde el punto de vista epidemiológico es el nacimiento de
un ternero inmunotolerante al VDVB y persistentemente infectado (PI). Un ternero
PI es portador del virus mientras vive e incapaz de montar respuesta inmune
contra el virus presente en su organismo. Los terneros PI surgen de la infección
de una vaca con el VBVB biotipo NCP en algún momento antes de los 125 días,
cuando el feto todavía es inmunocompetente. Estos animales son los reservorios y
los principales diseminadores del virus en el hato y pueden desarrollar la
enfermedad de las mucosas de curso fatal (Brownlie et al., 1998). Otros agentes
virales como el causante de la rinotraqueítis infecciosa bovina (IBR), lengua
azul presente en el país y el virus Akabane y otros arbovirus exóticos, pueden
ocasionar fallas reproductivas por lo que debemos mantenernos alertos sobre todo
ante los cambios climáticos o colonización de áreas con un nicho ecológico
propio.
NEOSPOROSIS
La neosporosis es una enfermedad de distribución mundial que afecta a varias
especies de rumiantes, perros y caballos. Es una de las principales causas del
aborto en el ganado lechero en los Estados Unidos (California), Nueva Zelanda,
Holanda, Reino Unido etc., además del aborto pueden nacer terneros con graves
lesiones cerebrales o terneros de apariencia normal pero infectados
congénitamente. El agente causal es el parásito Neospora caninum, reportado en
1984 en perros con miositis y encefalomielitis pero descrito como Neospora
caninum desde 1988 (McAllister, 1999).
Los perros se infectan al alimentarse con tejidos como placenta o fetos
abortados conteniendo quistes del parásito. El perro es el hospedador definitivo
y excreta los quistes en sus heces que pueden contaminar el agua y alimentos de
las vacas. Las vacas entonces se infectan por vía digestiva al ingerir alimento
contaminado con quistes, la vaca infectada no muestra signos clínicos excepto,
la pérdida del feto. El aborto puede ocurrir desde los tres meses hasta el final
de la gestación. Las evidencias epidemiológicas indican que no existe
transmisión de vaca a vaca pero, la transmisión de madre al feto es el principal
modo de transmisión y puede ocurrir hasta por varias generaciones. La vaca
infectada puede abortar repetidas veces pero no esta probado si es debido a
reinfecciones o reactivaciones del parásito (Dubey, 1999)
AGENTES MAS COMUNES INVOLUCRADOS EN ABORTOS EN EL GANADO LECHERO DE
PRINCIPALMENTE DEL VALLE DE LIMA
Uno de los problemas más frecuentes en la intento de determinar las causas de
los abortos es la omisión en el de las muestras por parte del ganadero. En un
período de 10 años se recibió solo 126 fetos abortados. En el 56.8% (71/126) de
estos fetos no fue posible identificar la causa del aborto mientras que en el
43.6% (55/126) si fue posible su identificación. En el Cuadro 2, se presenta los
resultados y en donde puede observarse que el 49% y 40.% de los fetos estudiados
resultaron positivos a antígeno del VDVB y N. caninum respectivamente sugiriendo
que estos dos agentes constituyen las principales causas de abortos y pérdidas
embrionarias en el ganado lechero del valle de Lima.
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Cuadro 2. Principales agentes infecciosos
asociados con la presentación del
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OTROS AGENTES CAUSANTES DE ABORTOS
Otros agentes bacterianos,
virales o parasitarios también pueden ocasionar el aborto; algunos de ellos como
el Campylobacter sp., Trichomonas foetus han sido o están siendo eliminados con
el uso de la inseminación artificial aunque es posible que persista en algunos
lugares del país. Abortos por Listeria monocitógenes, Salmonella sp. u otras
bacterias no abortogénicas pueden ocurrir en forma esporádica y el diagnóstico
está basado en el aislamiento en forma pura de la bacteria y en los datos
epidemiológicos sobre el caso (Kirkbride, 1990).
DIAGNÓSTICO DEL ABORTO BOVINO
El diagnóstico del aborto depende de varios aspectos fundamentales:
disponibilidad de una buena historia clínica, adecuada colección, conservación y
envío de la muestra al laboratorio además de una buena capacidad diagnóstica. Si
esto se cumple, alrededor del 45% de los casos de abortos pueden ser
diagnosticados adecuadamente. Las muestras a remitirse al laboratorio son: suero
de la madre, placenta y feto abortado y muestras de suero de unas 5 vacas más
del hato obtenidas al azar y hasta muestras de alimento en caso de haberse
empleado ingredientes mal conservados.
Debido a la etiología multifactorial del aborto es necesario hacer un examen
sistemático del material recibido en el laboratorio que involucra la observación
macroscópica del feto y placenta antes de hacer la necropsia en busca de
malformaciones congénitas, presencia de placas de hongos, traumatismo etc.
Usualmente no se observan lesiones macroscópicas en los tejidos fetales aunque
la mayoría presentan abundante fluido en las cavidades toráxica y abdominal y
dentro de la cápsula renal. Esporádicamente puede observarse problemas en el
corazón, presencia de quiste en el hígado etc., que sugieren lesiones de
naturaleza congénita. En la placenta se debe observar las carúnculas y los
espacios entre carúnculas y anotar todo lo que se observa. Luego de una
minuciosa observación se procede a colectar muestras de tejidos por triplicado
para el estudio bacteriológico, virológico e histopatológico así como, las
muestras de fluido toráxico de fetos mayores a 4 meses. Las muestras de suero de
las vacas y el fluido fetal serán utilizadas en el análisis serológico.
La interpretación de los resultados del análisis tanto en los tejidos como de
las muestras de suero se realizarán con amplio criterio teniendo en cuenta la
historia clínica del animal, del hato, medio ambiente etc. En caso de bacterias
tienen importancia el aislamiento puro de un determinado agente, de lo
contrario, pude tratarse de contaminaciones post aborto. Los resultados
serológicos en casos de abortos debe analizarse con sumo cuidado pues dependerá
de la prevalencia de la infección en una determinada área y la permanencia de
los anticuerpos en el animal. Sin embargo en caso del aborto por Leptospira en
un animal no vacunado es posible encontrar títulos altos al momento del aborto y
puede decidir el diagnóstico (Kirkbride, 1990).
ALGUNOS ASPECTOS EPIDEMIOLÓGICOS Y CONTROL
Sin duda la leptospirosis es endémica en ciertas zonas y puede ser causante de
abortos en forma de brotes o esporádicos; sin embargo, la epidemiología de
leptospirosis es compleja y se sabe muy poco a cerca de su asociación con la
presentación del aborto en el ganado.
Estudios que están siendo llevados a cabo en la Facultad de Medicina Veterinaria
de la UNMSM y otras instituciones del país, indican que la DVB tiene una
prevalencia promedio de 50 a 80% en el ganado lechero aunque varía de hato a
hato. Es difícil que pueda implementarse un programa nacional de control de DVB
pero es fundamental iniciar un programa voluntario en el hato basado en el uso
de toros o semen libres del VDVB, identificación y eliminación de los animales
PI, inmunización con vacunas inactivadas si el ganadero lo desea, no permitir el
ingreso de animales al hato sin conocer su estado sanitario y medida sanitarias
para minimizar las transmisiones horizontales de la infección (Lindberg et al.,
1999). En relación a la neosporosis es conveniente hacer un programa para cada
hato que tenga como objetivo controlar la infección congénita ya que ha sido
demostrado que la infección congénita es el principal modo de transmisión de N.
caninum y controlar la infección postnatal con un conjunto de medidas sanitarias
que pueden ser efectuados.

Fig. 1. Feto Momificado (A) de una vaca serología positiva (B) a N. caninum*.

* = Inmunofluorescencia indirecta
Fig. 2. Malformación congénita debido al virus de la diarrea viral bovina.
.

Fig. 3. Feto abortado mostrando
placas blanquecinas. Aspergillus sp.

Literatura citada
1.- Bercovich, Z. 1998. Maintenance of Brucella abortus-free herds: a review
with emphasis on the epidemiology and problems in diagnosing brucellosis in
areas of low prevalence. Vet Quart, 20 (3): 81-169.
2.- Bolin, C.A. 1998. Clinical signs, diagnosis, and prevention of bovine
leptospirosis. The Bovine Practitioner, 33 (1): 50-55.
3.- Brownlie, J., L.B. Hooper, I. Thompson, M.E. Collins. 1998. Maternal
recognition of fetal infection with bovine virus diarrhea virus (BVDV)- the
bovine pestivirus. Clin Diagn Virol, 19: 141-150.
4.- Dubey, J.P. 1999. Neosporosis in cattle: biology and economic impact. JAVMA,
214 (8):1160-1163.
5.-Houe, H. 1999. Epidemiological features and economical importance of bovine
virus diarrhea virus (BVDV) infections. Vet Microbiol, 64:89-107.
6.-McAllister, M.M. 1999. Uncovering the biology and epidemiology of Neospora
caninum. Parasitology Today, 15 (6):216-217.
7.- McGowan, M. R and P.D. Kirland. 1995. Early reproductive loss due to bovine
pestivirus infection. Br Vet J, 151: 262-269.
8.- Taylor, L. F., E-D. Jansen, J.A. Ellis, J.V. Van den Hurk, P. Ward.
Perfomance, survival, necropsy, and virological findings from calves
persistently infected with the bovine viral diarrea virus originating from a
single Saskatchewan beef herd. Can Vet J, 38: 29-37.
9.- Lindberg, A.L.E., S. Alenius. 1999. Principles for eradication of bovine
virus diarrhoea virus infections in cattle populations. Vet Microbiol,
64:197-222.
http://www.visionveterinaria.com/articulos/10.htm
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Hermelinda Rivera
Gerónimo y
Alfredo Benito Zúñiga |