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El fríjol es una leguminosa cuyo grano es una fuente de alimentación proteica de gran importancia en la dieta alimenticia de la población de bajos recursos económicos, este grano contiene 22% de proteínas de alta digestibilidad, es un alimento de alto valor energético, contiene alrededor de 70% de carbohidratos totales y además aporta cantidades importantes de minerales (Ca, Mg, Fe), Vitaminas A, B 1-Tiamina, B2-Rivoflavina, C-ácido ascórbico, también es importante, porque al ser una leguminosa tiene la cualidad de realizar la actividad simbiótica con bacterias fijadoras de nitrógeno atmosférico (Rhizobium phaseoli) y así contribuye gratuitamente a mejorar la fertilidad de los suelos. No obstante la importancia del cultivo, los rendimientos del fríjol voluble asociado con el maíz son bajos de 400 a 600 Kg/ha y del fríjol arbustivo 1000 kg/ha debiéndose a factores como: falta de uso de semilla de buena calidad con tolerancia o resistencia a las principales enfermedades fungosas, manejo agronómico adecuado, etc. El fríjol requiere de climas
templados a fríos moderados con temperaturas de 16 ºC a 21 ºC y con buena
disponibilidad de humedad durante el período vegetativo, de preferencia en
las etapas criticas de floración y formación de grano, prosperando mejor en
suelos de textura franco, franco arenoso a franco arcilloso y de mediana a
buena fertilidad. La región Cajamarca como parte de los andes de la sierra norte del Perú ofrece condiciones agroecológicas favorables para el cultivo del fríjol. Además de la zona Quechua que es ideal para el fríjol voluble; destinado mayormente para el autoconsumo o mercado regional; posee valles interandinos con un gran potencial para el fríjol arbustivo. No obstante de la gran
importancia del cultivo del fríjol, éste aun se mantiene con una
productividad muy baja respecto a sus posibilidades de desarrollo en la
región. Entre los principales factores tecnológicos limitantes de la
productividad y producción del fríjol, se puede señalar las siguientes: baja
fertilidad de los suelos, presencia y ataque de enfermedades, variedades
susceptibles a enfermedades. La siembra se realiza en los meses de octubre a noviembre al inicio de la estación lluviosa, para estar cosechando en los meses de abril a junio. En la actualidad pocos son los agricultores que han adoptado la tecnología del INIA es decir siembra simultánea de maíz fríjol depositando 2 a 3 semillas de maíz por golpe o sitio y poniendo 2 semillas de fríjol, con surcos espaciados entre 80 cm. y entre plantas de 50 a 60 cm. El agricultor siembra una semilla de fríjol cada cierta distancia de 3 a 4 sitios por lo que tiene densidad muy bajas. Otra forma lo hace dejando 4 a 5 surcos de maíz una de fríjol a la que lo considera como shayua teniendo una densidad baja. Las variedades que utiliza el agricultor tanto para maíz como de fríjol son generalmente criollas siendo común la utilización de grano comercial de la cosecha anterior o compra de los mercados más cercanos que no garantiza una buena población de plantas. Si hablamos de fertilización o abonos orgánicos no lo utilizan y si es que lo hacen es para el maíz, no combaten plagas y mucho menos enfermedades. En las condiciones señaladas el fríjol es más sensible a la alta competencia con el maíz, ataque de enfermedades como Antracnosis, Ascochyta, Oidium, Roya, etc. y de las plagas ni hablar no hace control alguno. Además por la agresividad de las variedades locales de fríjol se produce volcamientos o acame que trae como consecuencia la pudrición del grano de ambas especies lo que genera un bajo rendimiento de 400-600 kg/ha. de fríjol grano seco. Frente a esta realidad el Proyecto de Leguminosas de Grano de la Estación Experimental Baños del Inca, del Instituto Nacional de Investigación y Extensión Agraria – INIEA, en sus trabajos de investigación se aprecia dos tipos de trabajo:
Sin embargo en la provincia
de Cajamarca el consumo es mínimo, la dieta del pueblo andino es a base de
otros productos de menos contenidos de proteínas tales como trigo, arroz,
papa, habiendo una desnutrición infantil y mala nutrición en general por
lo que es necesario incentivar el consumo particularmente en aquellas zonas
donde se produce más fríjol Del mismo modo se tiene para
el 2006, entregar a los agricultores de los valles interandinos 2 variedades
una blanco tipo alubia y una roja; con tolerancia a la Roya, Oidium y Virus
que tienen buena aceptación culinaria y comercial y de alta productividad.
Investigadores: |
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