JUSTIFICACIÓN GENERAL


El Perú posee 78,8 millones de ha de bosques naturales, lo que representa el 58 % del territorio nacional; y está considerado en el noveno lugar en superficie boscosa a nivel mundial, a pesar de ello la contribución del sector forestal al PBI nacional es de solo 1 %, una de las cifras más bajas de la región y del mundo. Debido principalmente a que la actividad se concentra en aprovechamiento casi exclusivo del bosque natural.

En los bosques; la pérdida de la cobertura vegetal y degradación de los suelos por el cambio de uso de las tierras es permanente en la región amazónica, la desertificación producida por el uso inadecuado de los recursos forestales para leña y el carbón en la región andina y costera. Ambos son procesos generados por la explotación irracional de los bosques y la sobreutilización de la tierra por la agricultura y el pastoreo, disponiéndose actualmente de pocas tecnologías económicamente viables para restaurar los bosques y suelos.

El origen del proceso es el aprovechamiento selectivo e irracional de la madera de los bosques naturales, especialmente de las especies valiosas, originándose los bosques residuales, que a su vez son intervenidos, derribados y quemados por los campesinos para convertirlo en áreas para cultivos transitorios, cuyo proceso dura de 2 a 5 años, esta vegetación secundaria sufre sucesivas cortas y quemas, hasta agotar los nutrientes remanentes del suelo, convirtiéndose en áreas degradadas ó en proceso de desertificación. Esta situación está asociada a la baja proporción de tierras de aptitud agrícola a nivel nacional, 5,92% y a la ampliación de frontera agrícola que se produjo con gran impulso en la selva alta y baja, donde amplias extensiones de tierras de aptitud forestal y de protección, que representan el 86% de las tierras de esas regiones, fueron clareadas para el establecimiento de emprendimientos agrícolas y pecuarios.

Como resultado de este proceso destructivo, se estima que la tasa de deforestación anual en el país, es de 160,000 Ha/año. Y actualmente contamos con una superficie apta para actividades de reforestación de 10.5  millones de Ha, de las cuales en la sierra peruana existen 7.5 millones, en selva 2.5 millones y en costa 0.5 millones de Ha. INRENA (2005).

Ante esta situación el manejo racional de estos bosques naturales y la promoción de plantaciones forestales son alternativas promisorias para mejorar la economía rural y reducir la deforestación. El manejo forestal y agroforestal son un conjunto de técnicas silviculturales para obtener mejores productos de cosecha  aumentando la cantidad y el valor de los productos extraídos del bosque y las plantaciones, mejora la capacidad natural de regeneración del bosque: es una herramienta básica para conservar los ecosistemas naturales en el Perú, los cuales contienen niveles excepcionalmente altos en biodiversidad.

JUSTIFICACIÓN SOCIAL

La agroforestería es una forma de uso de la tierra especialmente adecuada para la producción agrícola y pecuaria en condiciones desfavorables para la producción convencional, que predominan en el país y están asociadas a las condiciones de pobreza de los productores, así como a la producción de subsistencia. El 60 % del total de las unidades agropecuarias con cultivos en el país son consideradas de subsistencia. Estas unidades agropecuarias ocupan 1'304,292 hectáreas, que corresponde al 40 % de la superficie de las unidades agropecuarias con cultivos.

La agroforestería es adecuada para el manejo sostenible de las unidades productivas medianas y pequeñas, donde el uso intensivo del espacio en una producción diversificada puede proporcionar seguridad alimentaria así como ingresos significativos. En el Perú, 1'075,541 unidades agropecuaria, el 70% de las unidades agropecuarias con cultivos, es de menos de 5 ha , lo que corresponde 1'101,844 ha, el 34% de la superficie cultivada a nivel nacional. Adicionalmente el 66% de estas unidades agropecuarias menores de 5 ha es de subsistencia, en las que los sistemas agroforestales ofrecen opciones de mejoramiento de condiciones productivas y de ingresos.

JUSTIFICACIÓN AMBIENTAL

El uso de tierras de aptitud forestal y de protección para producción agrícola y pecuaria con prácticas convencionales es un factor de baja productividad y de deterioro ambiental que es muy activo en el Perú. Esta situación está asociada a la baja proporción de tierras de aptitud agrícola a nivel nacional, 5,92% y a la ampliación de fronteras agrícola que se produjo con gran impulso en la selva alta y baja, donde amplias extensiones de tierras de aptitud forestal y de protección, que representan el 86% de las tierras de esas regiones, fueron clareadas para el establecimiento de emprendimientos agrícolas y pecuarios. Una muestra de esta situación es la Selva Central, donde se reporta que el 60% de las áreas en uso agrícola y pecuario estaban sobre tierras de aptitud forestal y de protección en la década de los 80.

La sustitución gradual de sistemas productivos convencionales en tierras de aptitud forestal y de protección por sistemas agroforestales es una alternativa que puede permitir el mantenimiento de la población en sus áreas de cultivo y el mejoramiento de sus condiciones de vida, así como la recuperación de la fertilidad de los suelos y la reversión del deterioro ambiental, especialmente con la recuperación de la capacidad de control del ciclo hidrológico.

JUSTIFICACIÓN ESTRATÉGICA

Los sistemas agroforestales tradicionales son el resultado de la adaptación de los agricultores a las variadas condiciones agroecológicas de nuestra geografía. Generalmente están asociados a cultivos nativos, muchos de los cuales se domesticaron y se conservan en esos sistemas productivos. Su tecnología constituye un recurso tecnológico aún no aprovechado, aplicable tanto al desarrollo de cultivos nativos, como a la producción de cultivos comerciales introducidos, en zonas de condiciones desfavorables para la producción convencional. El desarrollo de este potencial requiere dar impulso a su investigación básica, aprovechando los limitados avances realizados en su caracterización y análisis, en un proceso similar al seguido con los sistemas agroforestales introducidos, originarios de Asia y África, cuya promoción se ha generalizado.

El sistema ofrece la oportunidad de desarrollar el manejo de los cultivos promisorios, mucho de los cuales se domesticaron en sistemas agroforestales tradicionales, especialmente en selva. Además, el programa permite la participación directa del INIA en la estrategia de reducción de la pobreza, al enfocarse los productores de subsistencia, un segmento productor afectado directamente por condiciones de pobreza y extrema pobreza.

JUSTIFICACIÓN ECONÓMICA Y COMERCIAL

Los sistemas agroforestales son sistemas de producción diversificadas que además generan beneficios ambientales a nivel local, regional y global, de acuerdo a la extensión de su distribución; por lo que la actividad agroforestal se vincula a mercados de dos clases: mercados de bienes, como productos agrícolas, pecuarios y forestales y mercados de servicios ambientales. Los productos pueden adquirir valor adicional por los atributos ambientales que tiene el sistema de producción del que proceden.

En el Perú la actividad agroforestal se vincula actualmente a mercados internos y externos de bienes. La mayor parte de la producción agroforestal conducida por agricultores pobres en tierras marginales, se dirige al consumo de subsistencia y a mercados rurales y urbanos de alimentos y otros productos agrícolas, pecuarios y forestales, muchos de estos de origen local y consumo tradicional.

La producción en sistemas agroforestales de café de selva alta, especialmente de selva central, se dirige al mercado de exportación. También se está desarrollando en forma limitada y con apoyo de ONGs, iniciativas locales de producción agroforestal para nichos de mercado de alimentos orgánicos y otros productos especiales para mercados internos y de exportación.

La actividad agroforestal que se promueve desde el Estado para desarrollo regional se orienta principalmente a cultivos promisorios, para la producción de insumos para la agroindustria alimentaria de productos nuevos a desarrollarse en mercados nacionales e internacionales.

Los mercados de servicios ambientales aun están en desarrollo y son de ámbito global. El más notorio es el de secuestro de carbono, en el que la participación nacional dependerá del desarrollo de una base de conocimientos aplicables a la valoración a escala regional de las capacidades de fijación biológica de carbono de masas forestales y componentes forestales de sistemas agroforestales.