INTRODUCCION

 

Luego de más de diez años de apertura comercial a la economía mundial, el patrón de especialización productiva del país no ha variado sustancialmente.  En el sector agrario no hemos sabido insertarnos en los mercados de exportación con productos de valor agregado y dependemos principalmente de la importación de insumos y productos agrícolas. En un círculo vicioso, la agricultura nacional, en lo fundamental, se encuentra postrada en una profunda retracción económica y traba la posibilidad de desarrollo de encadenamientos agroindustriales para tener presencia y competitividad en el agronegocio mundial. En este pobre desempeño uno de los factores determinantes ha sido la débil capacidad tecnológica nacional para absorber y adaptar nuevos conocimientos y tecnologías a los productos y procesos agroproductivos.

Durante la década del 90, el modelo institucional de C&T entró en crisis en estrecha asociación con la apertura de la economía, la crisis fiscal y la redefinición del rol del Estado en el nivel sectorial. Durante estos diez años pasados hemos sido testigos de una política errática e incoherente en materia de innovación tecnológica sectorial, donde predominó la inacción y el desmontaje de las principales instituciones públicas de Investigación y Desarrollo Tecnológico (I&D), generando desprestigio y una gran desmoralización interna.

El INIA, una de las instituciones principales del sistema nacional de I&D en el sector agrario, se encuentra profundamente debilitado por quince años de inacción, consecuencia de políticas gubernamentales que subestimaron la importancia de su misión en el proceso de modernización de la economía peruana. Se encontró una institución inerte a los principales retos de su nuevo entorno y por consiguiente, desubicada frente a la nueva economía peruana y a las demandas tecnológicas. Asimismo, profundamente descapitalizada como consecuencia de la pérdida de su capacidad intelectual y la obsolescencia de su infraestructura. A pesar de ello se constata una capacidad humana, física e institucional básica que puede sustentar su relanzamiento en el corto plazo.

Luego de los pobres resultados en materia de desarrollo de la competitividad sectorial y de atracción de la inversión; el nuevo gobierno, se propone realizar un gran impulso por la modernización sectorial, promoviendo, entre otras cosas, la innovación tecnológica y el acceso a servicios tecnológicos con un enfoque de mercado. Para este propósito el MINAG se encuentra abocado a una revisión de sus políticas, presupuestos y su institucionalidad, disponiendo entre otras medidas, la revisión y el replanteamiento del papel del Estado en la innovación tecnológica agraria y agroindustrial y la redefinición del INIA como institución pública especializada en I&D.  

A partir de esta voluntad política, se firman los convenios entre el INIA, INCAGRO e IICA, con el propósito de apoyar un proceso de reflexión estratégica al interior del INIA que permita esclarecer su rol, como institución pública, en el marco del proceso de modernización del Estado.  

Durante más de seis meses, bajo la conducción del IICA y la Alta Dirección del INIA, se han realizado: Los estudios de diagnóstico institucional (evaluación de las actividades de investigación y transferencia tecnológica, de los recursos humanos y físicos, de la situación legal de los predios y convenios que la institución estableció), los análisis acerca de la problemática del entorno (estudios y consultas sobre la oferta y la demanda) y la revisión de la experiencia internacional con el fin de forjar una definición básica del papel que debe jugar el Estado en la promoción de la innovación agraria.

En las siguientes páginas se presentan los aspectos más importantes del proceso de reflexión estratégica, poniendo énfasis en la redefinición del papel del Estado en la promoción del Sistema Nacional de Innovación Tecnológica Agraria y Agroindustrial (SNIAA) y el nuevo rol que le corresponde al INIA como institución especializada en I&D del sector agrario.

Es una propuesta técnica de carácter estratégico que aspira ser un referente importante en la definición de la política de innovación tecnológica del Estado peruano que trascienda las políticas de gobierno.

Su difusión pretende facilitar el diálogo entre los principales actores del sistema de I&D agrario del país y servir como punto de partida para el diseño de instrumentos de política y planes operativos de acción interinstitucional. Surge como nuestra "carta de navegación" y como tal, como un instrumento que permita forjar una visión compartida entre los investigadores y promotores del INIA, funcionarios del MINAG, universidades y otras instituciones y actores del SNIAA. Asimismo, seguramente ayudará a sentar las bases de la colaboración entre el sector público y privado para establecer las alianzas que promuevan la innovación tecnológica al interior de las principales cadenas de valor y en las regiones del país.

Este documento ha sido el fruto de un trabajo colectivo de varios meses. Debemos expresar nuestro agradecimiento ante todo al IICA, INCAGRO y MINAG por su apoyo decidido que permitió su concreción. Este documento fue enriquecido con los comentarios de muchas personalidades que forman parte del sistema nacional de innovación tecnológica sectorial.  Quisiéramos destacar el apoyo de Víctor Palma, Ricardo Sevilla, Martín Ramírez, Freddy Rojas, Juan Chávez, y Hugo Fano que aportaron precisiones y detalles enriqueciendo la versión definitiva. Especialmente tenemos que agradecer la confianza y el entusiasmo del Ministro de Agricultura, Alvaro Quijandría y del Viceministro, Efraín Palti, que junto con sus Directores Generales, Asesores y la Secretaría General, nos alentaron constantemente para cumplir con esta misión. 

El aporte y el diálogo franco con diversos expertos internacionales nos acercaron a la valiosa experiencia de la Región para el diseño de nuestra propuesta. Debemos mencionar nuestro agradecimiento a los especialistas: Walter Jaffé, Luis Macagno y José de Souza. Del mismo modo, fueron muy importante nuestras reuniones con los representantes latinoamericanos de los diferentes Institutos Nacionales de Investigación Agraria (INIA’s) agrupados en PROCIANDINO, PROCITRÓPICOS y PROCISUR, así como el apoyo especial del INIA de España. Sus comentarios y experiencias aclararon muchas de nuestras dudas.

No podemos dejar de mencionar a los funcionarios del INIA que se comprometieron a fondo en la tarea de definir los elementos principales de la estrategia institucional. Debemos mencionar los aportes valiosos de la Alta Dirección, bajo la conducción de su Jefe, Carlos Antonio Salas, y los Directores de Investigación y Transferencia de Tecnología: Julio Toledo y Juan Risi. Cabe destacar también, el respaldo y compañerismo de los Directores de Apoyo, Jefes de Programa, Directores de Estaciones Experimentales, consultores y de los profesionales del INIA que se involucraron en este proyecto: Alexander Chávez, Santiago Pastor, José Antonio Luna, Elmer Peralta, Mary Rioja, Mirna Zuzunaga y Elsa Valladares. El apoyo secretarial de Gledis Montes, Angela Vargas, Teresa Saavedra y la asistencia técnica de Cecilia Puga, fueron invalorables.

   

Javier Ramírez-Gastón Roe  
Coordinador del Proyecto de Reflexión Estratégica Institucional