índice Capítulo III
 
   
9.  
COORDINACIÓN ENTRE LAS ENTIDADES PÚBLICAS
   
 
Para lograr estos niveles de acción es necesario desarrollar una cultura para la concertación y la cooperación, que reconozca que actuar en conjunto es mejor que individualmente. También implica no pretender un liderazgo sustentado exclusivamente en normas legales o en disponibilidad de recursos económicos, sino en la capacidad de persuación, de convocatoria al trabajo conjunto, en las iniciativas a proponer y en la capacidad de trabajo a realizar.
   
 
Se requerirá  crear la infraestructura institucional del SNIAA, estableciendo ciertos niveles de organización que vincule actores públicos y privados, que aproveche las oportunidades de cooperación, impulse alianzas y acciones en procura de objetivos comunes. Esto implica involucrar la participación de los actores en la planificación y la gestión de esas organizaciones.  
   
 
Es necesario seguir estrategias de motivación, negociación, información, persuasión, reconocimiento de méritos y contribuciones y  asumir compromisos. En estas acciones se espera un rol muy dinámico del Consejo Directivo del INIA que deberá tener una gran capacidad de convocatoria en el Sector, en el Estado, la sociedad en general y las entidades de cooperación internacional.
   
 
Como entidad pública del sector agrario encargada de coordinar las actividades relacionadas a generación y difusión de tecnología a nivel nacional, se requiere precisar los términos en que se desenvolverán las relaciones entre el INIA y los distintos organismos del Estado relacionados a aspectos de productividad agraria. La capacidad de convocatoria del INIA se tiene que sustentar en su imagen institucional de entidad científica y técnica, con alta capacidad de diálogo y de cumplimiento de sus compromisos. Seguidamente hacemos un esbozo de lo que se considera puede sustentar las bases de las próximas relaciones interinstitucionales al interior del Sector.
   
a)  
Dirección General de Promoción Agraria (DGPA)
   
 
El INIA debe trabajar de forma estrecha y en coordinación con la DGPA, Dirección de línea del Ministerio encargada de promover prácticas que incidan directamente en la productividad. Se debe participar de forma activa en las cadenas productivas organizadas por la DGPA, aportando con todo lo concerniente al uso de tecnología. Los programas de transferencia de tecnología del INIA deben involucrar en sus actividades de capacitación al personal de la DGPA que se encuentra en las Direcciones Regionales y Agencias Agrarias. De más está decir que las necesidades de ahondar en temas de investigación se evidenciarán al analizar los cuellos de botella tecnológicos que existen en cada una de las cadenas de valor.
   
b)  
Dirección General de Información Agraria (DGIA)
   
 

Las actividades de investigación y transferencia del INIA deben basarse en la información provista por la DGIA. Además, la información que resulte de las investigaciones del INIA debe ser puesta a disposición de la DGIA. Los centros de información tecnológica del INIA deben trabajar en estrecha coordinación con las oficinas que la DGIA establezca en las regiones agrarias. Del mismo modo se deben establecer las coordinaciones para fortalecer las páginas web informativas de la DGIA y del INIA y propiciar los enlaces más amigables para los usuarios.

   
c)  
Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA)
   
 
Los roles del INIA y del SENASA en los aspectos de sanidad deben quedar claramente establecidos para evitar duplicidad de acciones. Se considera razonable que las acciones de investigación y transferencia deben ser cubiertas por el INIA, mientras que el SENASA debe encargarse de la regulación en aspectos sanitarios y de la promoción de las buenas prácticas sanitarias.
   
 
Los laboratorios de SENASA deben cumplir un rol importante en los aspectos de diagnóstico sanitario y dejar al INIA las actividades de investigación. En ese sentido, SENASA y el INIA deberán concertar el uso de sus laboratorios de forma tal de evitar la duplicidad en la construcción de laboratorios. Mientras no existan actores privados que produzcan insectos útiles o entomopatógenos para el control biológico, le correspondería en principio al INIA efectuar  investigaciones, desarrollar los productos y fomentar esos mercados. 
   
 
La Autoridad en Semillas deberá seguir siendo el SENASA. El INIA actuará como un obtentor más de cultivares de diversos productos. Ambas instituciones participan en la Comisión Nacional de Semillas (CONASE) y en ella se debe asegurar que la semilla utilizada por los productores sea de calidad. Para ello el INIA debe encargarse de la producción de semilla básica de sus cultivares, que debe ser multiplicada por los semilleristas privados, cuyo trabajo debe ser regulado y promovido por el SENASA. Por otro lado, debemos recordar que el INIA ha presentado un conjunto de sugerencias para modificar el actual reglamento de semillas que apuntan a fortalecer la formalización del mercado de semilleristas y de la autoridad de semillas.
   
 
 En los aspectos de bioseguridad, el SENASA como ente regulador deberá ser la Autoridad a cargo de llevar a cabo la reglamentación del sistema, siguiendo las definiciones técnicas planteadas por el INIA.  Del mismo modo se deberá incluir las sugerencias y modificaciones planteadas por el INIA acerca del reglamento de dicha Ley.  
   
d)  
Instituto Nacional de Recursos Naturales (INRENA)
   
 
Al igual que el SENASA, los roles del INIA y el INRENA deben quedar claramente definidos en lo concerniente a recursos naturales. La conservación de especies se rige por complejos taxonómicos y por ello, la conservación de especies cultivadas incluye a sus parientes silvestres y esto es responsabilidad del INIA, mientras que el INRENA tiene responsabilidad sobre las especies silvestres (que no guardan relación con las cultivadas). La modalidad de conservación es además diferente, puesto que para las especies cultivadas se usan bancos de germoplasma y prácticas agrícolas, las segundas se conservan en áreas protegidas. En aspectos forestales, el INIA tiene responsabilidad en aspectos de investigación tanto en manejo forestal, como en agroforestería, responsabilidades que no competen al INRENA.  
   
e)  
Consejo Nacional de Camélidos Sudamericanos (CONACS)
   
 
Las actividades de investigación y transferencia de tecnología que el INIA lleva a cabo en camélidos deben hacerse en estrecha coordinación con el CONACS, quien debe encargarse de su difusión hacia los productores. La posición del INIA propone la desarticulación del CONACS, pasando sus actividades dedicadas a la investigación y transferencia al INIA, las de articulación y promoción a la DGPA, las de conservación al INRENA, las de sanidad al SENASA y sus actividades que competen la extensión y el desarrollo rural al PRONAMACHCS y a las Agencias Agrarias de las Regiones.
   
f)  
Proyecto Nacional de Manejo de Cuencas Hidrográficas y Conservación de Suelos (PRONAMACHCS)
   
 
Se debe asegurar que el PRONAMACHCS se encargue de promover tecnología ya validada por el INIA; semillas básicas (para la generación de semillas certificadas), plantones certificados, geomembranas para el establecimiento de reservorios, riego tecnificado de bajo costo, entre otras. El PRONAMACHCS debe alejarse de los métodos intervensionistas y paternalistas de los proyectos de desarrollo, tratando de fortalecer el mercado incipiente de los servicios agrarios. En tal sentido debe promover el uso de semilla de calidad producida por semilleristas y los flujos naturales de semilla en las zonas altas del país. Sus técnicos deben participar activamente en los programas de capacitación del INIA.
   
g)  
Proyecto Subsectorial de Irrigación (PSI)
   
 
Los programas de extensión en riego y de asistencia técnica del PSI deben trabajar en forma conjunta con las unidades de transferencia del INIA para difundir tecnologías validadas por el INIA (por ejemplo, sistemas de riego de bajo costo), trabajando así en un solo frente de oferta. La participación de los técnicos de sus programas de extensión y asistencia técnica del PSI en los programas de capacitación del INIA debe ser organizada.  
   
h)  
Secretaría Técnica de Cooperación con los Centros Internacionales (STC-CGIAR)
   
 
Desde sus actividades en el Perú, administrar el apoyo de los CI del sistema del CGIAR siempre ha sido directa responsabilidad del INIA. Por esta razón la STC-CGIAR debe formar parte del INIA y trabajar (in-house) de forma coordinada con la nueva Oficina de Relaciones Interinstitucionales, en las cuales se incluyen actividades internacionales como las relaciones con los INIA’s de otros países, la cooperación técnica internacional, el PROCIANDINO, el PROCITRÓPICOS, el FORAGRO, el FONTAGRO, el IICA, entre otras iniciativas.  
   
i)  
Proyecto de Investigación y Extensión Agrícola (PIEA-INCAGRO)
   
 
Los concursos de fondos competitivos del INCAGRO deben guardar una relación muy estrecha con las prioridades que el INIA establece, ya que el INIA es el encargado por el Ministerio de los aspectos tecnológicos y el INCAGRO nace de un préstamo del BM al país. En ese sentido, se plantea que todos los proyectos financiados por el INCAGRO que incluyan componentes de investigación y/o transferencia tecnológica deben tener en cuenta las prioridades y la agenda nacional de I&D que impulsa el Estado a través del INIA.  
   
j)  
Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONCYTEC)
   
 
El INIA debe tener a su cargo lo relacionado a I&D agraria, responsabilidad que le ha sido encomendada por el Sector. El INIA además cuenta con los especialistas, la capacidad de toma de decisiones y representa al Perú en los diferentes foros internacionales del tema (PROCIANDINO, PROCITRÓPICOS, FORAGRO, entre otros). El CONCYTEC debe encargarse de los aspectos de coordinación de actividades cuando éstas exceden al ámbito del sector. Es importante que sea el INIA quien represente el país en eventos y esfuerzos internacionales que competan directamente la I&D en el sector agrario.
   
k)  
Consejo Nacional del Medio Ambiente (CONAM)
   
 
Al igual que el CONCYTEC, su rol es el de coordinar actividades cuando estas exceden al ámbito del Sector. Es importante que sea el INIA quien represente el país en eventos y esfuerzos internacionales que competan directamente la I&D en el sector agrario en temas tecnológicos o de regulación que exigen un profundo conocimiento científico, como los de bioseguridad, acceso a recursos genéticos, biotecnología y transgenia, propiedad intelectual de cultivares o razas obtenidas, etc.
     
   
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